Zaanse Schans, Edam y Volendam

jueves, 27 de julio de 2017

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Contratamos el tour de la empresa de excursiones Civitatis ya que sólo íbamos a estar cuatro días en Amsterdam y además no teníamos coche, así que optamos por esta opción más práctica y rápida. Que nos lleven. Salimos desde el Café Van Gogh que está frente a la estación de tren de Amsterdam. En media hora llegamos a nuestro primer destino, Zaanse Schans.  Este pueblo es como un gran museo al aire libre lleno de coloridas casitas de colores y varios molinos viento, algunos de ellos de más de 200 años de antigüedad que todavía están en uso, ubicados junto al río Zaan. Es un lugar de postal, vamos.




Dentro de nuestro tour nos entraba la visita al interior de uno de los molinos. Allí nos explicaron, además del funcionamiento de los molinos, la variedad de tareas de tipo industrial que éstos realizaban, como producir pigmentos, aceite y  mostaza y como aserradero. También nos enteramos de los simpáticos nombres que tienen. Recuerdo que se llamaban "el buscador", "el gato" y "la joven oveja".


Al salir del molino-museo seguimos recorriendo la vereda del río viendo los otros molinos y las típicas casas holandesas del siglo XVI. La mayoría de éstas se han reconvertido en tiendecitas de recuerdos y de productos artesanales como miel, chocolate o zuecos. 

El siguiente pueblo que visitamos fue Edam. Famoso, claro está por su célebre queso de bola recubierto de cera roja. Este pequeño pueblo fue antiguamente muy importante por su puerto, pero al ganarle terreno al mar se fue quedando cada vez más alejado de este dejó de serlo. Ahora era un encantador y pintoresco pueblecito con casitas preciosas. Lo que más me llamó la atención de este lugar fueron los "templetes", de algunas de las casas que estaban junto al río, que se usaban antiguamente como lugar para tomar el té, eso sí, solo las señoras. Eran ideales.






Una vez en el centro del pueblo el guía nos llevó a un mercadillo de quesos pero nos lo encontramos cerrado por ser las fiestas del pueblo. Así que pusimos rumbo a la fábrica de quesos y zuecos. Está claro que la intención de este tipo de visitas es, vender y vender. Pero a mi me gustó la experiencia y en la fábrica de quesos me harté de degustar todo tipo de variedades y colores.

En ambas nos explicaron las características y los  procesos de producción de sendos productos. Estuvo bastante bien. Zuecos no compré, pero quesos me llevé unos cuantos. Todos deliciosos.



Por el camino atravesamos los póders que son las tierras que han sido ganadas al mar y que dan lugar al nombre oficial del país "Paises Bajos".

Por último nos fuimos a Vollendam, un turístico y precioso pueblo de pescadores junto al Markermeer. El pueblo estaba abarrotado de visitantes, pero no era muy agobiante. Nada más llegar el guía nos recomendó ir a comer a un restaurante típico holandés (él también comió en el mismo lugar). Nos atendían camareras y camareros vestidos con el traje regional que iban a una velocidad de vértigo. Solo te preguntaban la bebida y carne o pescado, y empezaban a traerte comida. Era como una especie de menú cerrado. Al final comimos sopa minestrone, ensalada, patatas, judías verdes y zanahorias hervidas y lenguado. Todo estupendo y muy bien de precio.



Al salir anduvimos por la calle principal que está junto al puerto. Estaba repleta de restaurantes, tiendas de recuerdos y carritos con gofres, helados y demás tentaciones dulces. 

Sobre las 16:00 terminamos la excursión. Mi valoración es que no es de las mejores pero que es ideal si se tiene poco tiempo y no se dispone de vehículo.





Si quieres más información sobre Amsterdam haz clic aquí: Viaje a Amsterdam


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